Abandono escolar, rezago educativo, iniciar la vida sexual antes de los 15 años y recibir información sobre métodos de control de la natalidad de otra persona que no sea la Madre, son los principales factores de riesgo en adolescentes para que no usen ningún método anticonceptivo en sus relaciones sexuales, de acuerdo con un estudio realizado por la Mtra. Reyna Sámano, académica de la Universidad del Valle de México Campus Chapultepec e investigadora del Instituto Nacional de Perinatología.

La investigación titulada “Factores sociodemográficos asociados al conocimiento y uso de métodos de control de la natalidad en adolescentes antes y después del embarazo”, es un estudio de cohorte en el que participaron 600 adolescentes embarazadas de 10 a 19 años de la Ciudad de México, en una institución de salud de tercer nivel que brinda atención prenatal.

La Mtra. Sámano y colaboradores ponen de manifiesto en este estudio que 233 participantes (39%) tuvieron un rezago educativo y solo 145 (24%) continuaron en la escuela durante su embarazo.

De acuerdo con el informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 2015, aproximadamente 16 millones de adolescentes de entre 15 y 19 años estaban embarazadas y alrededor de un millón de ellas eran menores de 15 años; los nacimientos que surgieron de estos embarazos representan 11% del total en el mundo.

Bajo estas circunstancias, el estudio plantea la necesidad de resaltar la importancia de que los adolescentes tengan la oportunidad de aprender sobre diferentes métodos de control de la natalidad para tomar decisiones informadas sobre su salud sexual.

Uno de los hallazgos a destacar del trabajo de investigación es que, 94% de las participantes informó que había recibido la información sobre la sexualidad al menos una vez, mientras que 79% refirió que fue su madre la fuente principal de esta información y 16% dijo que fue un maestro.

Con respecto a la información sobre los métodos anticonceptivos, se observaron resultados similares: las madres fueron la principal fuente de información para el 57% de los casos, un maestro para el 33%, un médico en el 5% y un amigo en el 5% de los casos.

La Mtra. Sámano y colaboradores señalaron que solo 5% de los participantes recibió información sobre los métodos de control de la natalidad de un médico, quien generalmente informaba al adolescente únicamente sobre la recomendación de usar los condones. La razón de este enfoque es que todos los demás métodos anticonceptivos supuestamente causan daño al adolescente.

Por otro lado, de los adolescentes que utilizaron un método anticonceptivo antes del embarazo, 80.6% decidió continuar con su uso después del parto. Mientras que, de los adolescentes que no usaron ningún método anticonceptivo antes del embarazo, 49% continuó sin emplear ninguno después del parto.

Respecto al uso de métodos anticonceptivos antes del embarazo, fue más frecuente en adolescentes mayores de 15 años, con un nivel de educación más alto, que recibieron la mayor parte de su información sobre la sexualidad de su madre y cuyas madres trabajaban fuera del hogar.

Mientras que, de los 126 (21%) adolescentes con embarazos planificados, el 56% había recibido información sobre la sexualidad y el control de la natalidad de su madre. Sin embargo, los 474 (79%) adolescentes que no planearon o no querían estar embarazadas recibieron la información sobre sexualidad y control de la natalidad de un maestro, un médico o un amigo

La Mtra. Reyna Sámano expone en el estudio que no existe un método ideal de control de la natalidad para los adolescentes, tampoco existen razones médicas para negar el uso de métodos anticonceptivos debido a la edad, sin un previo diagnóstico. El estudio resalta la importancia de que los padres provean información adecuada sobre educación sexual y de que mantengan una buena comunicación sexual con sus hijos, con lo que sería más efectivo el uso de métodos del control de natalidad.

En la investigación también participaron Hugo Martínez Rojano, Gabriela Chico Barba, Bernarda Sánchez Jiménez, Selene Sam Soto, Ana Lilia Rodríguez Ventura, Sylvia Sclavo Melo y Laura Mejía-Luna.

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